Fundación Escuela para la formación y actualización en Diabetes y Nutrición

Fundación Escuela para la formación y actualización en Diabetes y Nutrición

Presidente: Prof. Dr. Adolfo V. Zavala | Fundada en 1993

Alimentación trabajadores rurales.

+info - [2012-03-20]

Analiza la alimentación de los trabajadores.

ALIMENTACION DE LOS TRABAJADORES RURALES.FAO.En los países en desarrollo, el gobierno y la empresa privada cono­cen de sobra que un trabajador bien alimentado tiene una productividad elevada. En países donde una rápida urbanización e industrialización han alejado a los trabajadores de sus lugares de origen, se han preparado programas de suministro a los tra­bajadores de comidas o alimentos, que forman parte de las medidas de bienestar social. La población rural, atraída por los centros industriales, tiene que adaptarse a nuevas condi­ciones ambientales y culturales. Para facilitar su adaptación, conviene ocu­parse de sus alimentos y de su ali­mentación.Al planificar y ejecutar tales pro­gramas de alimentación, es necesario tratar de utilizar lo mejor posible tanto los alimentos locales disponibles como los de la ayuda internacional, para satisfacer las necesidades de nutrición de los trabajadores (como señala la Resolución V de la Confe­rencia Mundial de la Alimentación, celebrada en Roma en noviembre de 1974).Para obtener más información acerca de estos programas, la Direc­ción de Política Alimentaria y Nu­trición de la FAO hizo una encuesta por correo en 1973. Se distribuyeron por conducto oficial 326 cuestiona­rios y se recibieron 117, dando infor­mación sobre programas de alimen­tación, que abarcan en total casi 200000 trabajadores de 26 países en desarrollo (10 de América Latina y el Caribe, 8 de Africa, 5 del Cer­cano Oriente y 3 del Lejano Oriente).Empleo del término trabajador.El término «trabajador» se em­plea en su sentido más amplio para abarcar a los trabajadores manuales e intelectuales de toda clase de obras, empresas, industrias y proyectos, por­que los resultados de una obra o pro­yecto suelen depender tanto de la exactitud, eficiencia y moral del per­sonal de oficina y administrativo, como del mantenimiento de la ener­gía física de los trabajadores manua­les y afines.También se tomaron en conside­ración los trabajadores agropecuarios y los agricultores. En muchos países en desarrollo, el sector agropecuario es muy importante para la economía, y el vigor y la eficiencia del pequeño agricultor y del trabajador sin tierra suelen jugar un papel decisivo en los programas agropecuarios.El profesor Francis Aylward, de la Universidad de Reading, Ingla­terra, junto con funcionarios de la Dirección de Política Alimentaria y Nutrición de la FAO, analizaron los resultados y. concluyeron que, no obstante lo limitado de la muestra, es posible sacar algunas conclusiones válidas.Una de las dificultades con que se tropezó en la distribución de los cuestionarios fue la falta de partici­pación o interés de los gobiernos en los programas de alimentación de los trabajadores y, por consiguiente, la falta de información disponible rápidamente acerca de la ubicación de los programas existentes que per­mita obtener datos para una muestra más grande.Datos poco fidedignosLos datos deducidos de las respuestas están viciados porque:a)       no se recibieron respuestas de varios de los países más industria­lizados entre los de bajos ingresos.b)       se recibió muy poca información sobre la alimentación de los tra­bajadores de las minas, de la cons­trucción, de los bosques y del campo;c)        gran parte de las respuestas pro­venían de empresas grandes y an­tiguas y, en algunos casos, de mul­tinacionales o de empresas fun­dadas en el período colonial.El hecho de que gran parte de las respuestas provinieran de empresas grandes o muy grandes, a pesar de que las empresas pequeñas y muy pequeñas son proporcionalmente mu­chas en la mayoría de los países en desarrollo, parece indicar que el cuestionario se envió sólo a las más grandes y conocidas, o bien, que las empresas pequeñas no suelen tener programas de alimentación para sus trabajadores.Otra dificultad consistió en que los datos sobre « comidas » y « refac­ciones » revelan que algunos emplea­dores colocan como «refacción» una comida relativamente sustanciosa como, por ejemplo, los bocadillos de carne o de otras proteínas, más una bebida; en cambio, otros consideran como «programa de alimentación» el hecho de servir sólo té con azú­car y galletas, o té puro. Por lo tanto, se incluyeron en el rubro «comidas» sólo las respuestas que se referían a « comidas » o a « refac­ciones sustanciosas », y este término pasó a significar tanto comida como refacción sustanciosa.En la mayoría de los casos, se da como causa de la iniciación del programa de alimentación el deseo de elevar la productividad de los trabajadores, ofreciéndoles una co­mida en el lugar donde trabajan, debido a la distancia que hay entre éste y su domicilio, al horario o a la insuficiencia de los establecimien­tos que sirven comidas en el lugar o, como señalan algunos de los some­tidos a encuesta, para elevar el nivel de bienestar, salud o nutrición de los trabajadores. Sólo 17 de los que respondieron hicieron mención de las leyes y 12, de una solicitud de los trabajadores mismos para que se estableciera el programa.Una pausa para comer de menos de 30 minutos se duda tenga valor para elevar la eficiencia de los tra­bajadores porque, en una actividad monótona o de gran esfuerzo, tanto la ingestión de los alimentos y de las infusiones como un periodo de relajamiento completo juegan papeles importantes para la restauración de la vitalidad y de la productividad del trabajador. Por tanto, se constata con satisfacción que el 85 % de los sometidos a encuesta informaron que el intervalo pagado para comer es de 30 minutos o más.La finalidad de los programas de alimentación es  mejorar la productividad de los trabajadores, su bienestar, su salud y su estado nutricional.La información recibida acerca de la responsabilidad del funcionamiento del programa de alimentación y de la existencia de servicios de aseso­ramiento parece indicar que hay una escasez mundial de personal capaci­tado en la organización del servicio de comidas o de programas de ali­mentación, y una falta generalizada de apreciación de las ventajas que tiene, tanto para la empresa como para los trabajadores, la contrata­ción de gerentes calificados. En mu­chos países en desarrollo, parece ser muy grande la necesidad de servi­cios de consultoría y asesoramiento, pero todavía no se reconoce sufi­cientemente.El monto del subsidio al programa de alimentación por parte de la em­presa sirve para determinar el precio de la comida pagado por el traba­jador; éste, a su vez, determina el grado de participación de los traba­jadores.La proporción de los trabaja­dores que participan en el pro­grama y, en especial, de los de más bajos ingresos, sirve para determinar los efectos del programa sobre la eficiencia del trabajador. No obs­tante, es interesante observar que la participación en los programas de alimentación es del 77 % cuando se ofrece gratis la comida al traba­jador, y sigue siendo del 77 % cuando su precio no es superior al 5 % de su jornal. Cuando el precio es supe­rior al 5 %, la participación dismi­nuye bruscamente al 58 %. Esto no es sorprendente, porque el trabaja­dor de bajos ingresos tiene que gas­tar del 60 al 80 % de su salario en alimentar a su familia.El precio de la comida en relación con el jornal.Es probable que la comida que consume en el lugar donde trabaja se agregue, y no reemplace, a la que consume el trabajador de bajos ingre­sos en su casa, de manera que no reduce los gastos en comida de la familia, sino que aumenta el con­sumo de alimentos por parte del trabajador.Según los datos recibidos, en al­gunos casos, los precios de la comida representan el 10 % del jornal, pero la participación es de 100%. Es cierto que se trata de empresas que se en­cuentran en lugares aislados, donde los trabajadores tienen poca o nin­guna oportunidad de elegir donde comer.En efecto, si el fin perseguido por un programa de alimentación con­siste en elevar el bienestar y la efi­ciencia de los trabajadores, especial­mente de los que ganan menos, es muy posible que los resultados del programa dependan de la decisión de cobrar por la comida «el 5 % del jornal o menos ». Elevando el precio de la comida, la empresa dará un subsidio de alimentación sólo a los trabajadores que ganan más.A pesar de que el 52 % inició su programa de alimentación para ele­var la productividad de trabajo, sólo el 3 % mencionó esto específicamente como uno de los resultados obteni­dos. No obstante, el 36% de quienesrespondieron observaron que se había reducido el absentismo; el 31 % que había disminuido la rotación del per­sonal; el 57 % mencionó que había un mejoramiento en la salud de los trabajadores, y el 57 % aludió a una moral más alta. Es probable que es­tos factores hayan hecho bajar los costos de mano de obra; pero sólo el 15% informa que éstos bajaron. Varios de los que respondieron con­sideran el subsidio al programa de alimentación como un mayor costo de mano de obra, a pesar de la dis­minución de la rotación y del absen­tismo, y del mejoramiento de la moral de los trabajadores.Para poder comparar los costos de un programa de alimentación de tra­bajadores con los costos de mano de obra, habría que determinar y registrar su productividad antes y después de iniciar el programa de alimentación. Otro tanto hay que hacer con respecto a nuevos factores que influyan en la productividad,tales como incentivos para el trabajo, mecanización, nuevos métodos de trabajo, así como programas de formación.ConclusiónCabe concluir que los datos reci­bidos se. basan, en gran parte, en apreciaciones subjetivas de quienes respondieron a la encuesta; pero hay que observar que el 60 % de las empresas tienen programas de ali­mentación desde hace más de 10 años, y el 7 % desde hace más de 30 años. El 76 % informa que ha aumentado la participación de los trabajadores. Muchos de los que con­testaron emplean expresiones que re­velan gran satisfacción por los pro­gramas de alimentación, a pesar de su evaluación aparentemente nega­tiva de los resultados. Por tal motivo, no es lógico concluir que la gerencia o los trabajadores consideran el pro­grama de alimentación como una in­versión a fondo perdido.Estimulada por los resultados de la encuesta y en vista de la necesidad evidente de orientaciones, la F AO publico  Feeding 01 workers in developing countries (La alimen­tación de los trabajadores en los países en desarrollo). Esta publica­ción trata de las necesidades alimen­ticias del trabajador, contiene reco­mendaciones prácticas sobre la pla­nificación y realización de programas de alimentación y, sobre todo, trata de la formación del personal direc­tivo y operativo. El texto va acom­pañado de J21 referencias, que pue­den ser muy útiles a nutricionistas, planificadores, gerentes, dirigentes sindicales y personas interesadas en el mejoramiento de las condiciones de trabajo. Glosario.Vigilancia y evaluación. Deben aco­piarse datos tanto en las aldeas del proyecto como en las testigo sobre lo siguiente:Agricultura: aprovechamiento de la tierra por superficie y cultivos prin­cipales. Rendimiento de los cul­tivos y número de cabezas de ganado. Empleo de los insumos. Datos meteorológicos básicos re­lativos a la producción agrícolaEconomía: precio de los alimentos, especialmente de los alimentos bá­sicos, y de los principales cultivos comerciales, ingresosDemografía: composición de la po­blación por edad, sexo y ocupa­ción, nivel educacional.Nutrición: mediciones por muestreo de la ingesta de alimentosSanidad: índices antropométricos simples y de otro ordenFinanza y personal: insumos disponibles.Paquete» de producción. Deben aprovecharse las nuevas variedades de gran rendimiento, el cultivo múl­tiple y el riego. Además, debe esti­mularse a los aldeanos a que produz­can hortalizas de hoja verde, cultivos oleiferos, plantas leguminosas y ár­boles frutales. Deberá alentárseles de modo general a que críen ganado de pequeño tamaño, por ej., patos, galli­nas, cerdos, cabras, ovejas, conejos, etc. Los rumiantes deberán te­nerse en tierras marginales o alimen­tarlos con subproductos agrícolas, como la paja. Deberá estimularse la acuicultura. Se establecerá la opor­tuna tecnología para las operaciones agrícolas. Deberá concederse crédito en condiciones favorables.Producción de ingresos. Pueden alle­garse ingresos mediante la venta de los excedentes de cultivos comestibles, cultivos comerciales y productos pe­cuarios, para lo cual deberán idearse los adecuados mecanismos de comer­cialización. También pueden obte­nerse ingresos con las industrias case­ras, por ej., artesanía, industria ba­sada en la agricultura, elaboración de alimentos, etc. Se procurará la creación de nuevas fuentes de empleo remunerativo y productivo para los trabajadores sin tierra.Socio-educación. La educación prác­tica en materia de nutrición deberá procurar la eficaz comunicación de los mensajes básicos relacionados con la alimentación, sobre todo de los grupos vulnerables. Habrá que prestar singular atención al aprove­chamiento de los alimentos nutriti­vos existentes, los alimentos obteni­dos localmente y los recién introdu­cidos, especialmente a su forma de cocinarlos, a la producción y con­servación de alimentos, mejoramiento del hogar, higiene personal y del medio, planificación de la fami­lia, etc.Infraestructura de la aldea. Las ca­racterísticas indispensables para me­jorar las condiciones de vida de la comunidad deben comprender el agua potable, servicios para el lavado y saneamiento. La evacuación de los desechos deberá ser higiénica, y podría comprender la reutilización de los materiales residuales, por ej., la producción de biogás. Para el desarrollo de la comunidad es funda­mental que la aldea cuente con un lugar de reunión adecuado. Debe estimularse el embellecimiento de la aldea, por ejemplo, el mejoramiento de los senderos dentro de la misma, la plantación de árboles, etc., em­pleando mano de obra y materíales locales a través de actividades de auto­ayuda y con fondos rotatorios o para­lelos. Debe facilitarse el acceso a la aldea con caminos.Enlaces con otros programas. Debe hacerse uso de los servicios existentes que hayan facilitado los diversos organismos.Programas pilotos de aldeas.Deberá procurarse ayuda local y del gobierno nacional, y también internacional, haciendo el máximo uso de las instituciones y recursos locales, por ej., fondos rotatorios allegados mediante la, actividades comunales.Tiene una primordial importancia la mano de obra y el personal espe­cializado locales. Debe prestarse aten­ción al señalamiento y capacitación de los «promotores» que residen en la aldea, y al empleo de voluntarios, por ejemplo, de los estudiantes universitarios. El programa de conjunto en gran escala, basado en un plan piloto de aldea, deberá coordinarse con los planes regionales y nacionales. A tal efecto, es indispensable una decisión política y un compromiso político. Para ello, los proyectos deben repe­tirse para que los in sumos (financie­ros y de personal) que se hayan empleado para lograr un efecto me­surado puedan quedar demostrados ante las autoridades competentes y crear credibilidad.Medidas provisional.Se decidió por consenso que debe establecerse un Comité Especial Jnter­gubernamental para el Mejoramiento de la Nutrición del Campesino Pobre en Asia y el Lejano Oriente, con el fin de promover y apoyar los pro­gramas oportunos, sobre todo me­diante proyectos que conduzcan a una mayor producción, distribución y consumo de alimentos. Como me­dida provisional, en espera del esta­blecimiento del Comité, se ha creado ahora un grupo especial de expertos para asesorar al Subdirector General¡ Representante Regional para Asia y el Lejano Oriente, sobre las cuestio­nes complementarias que han surgido en la Consulta____________________________________________________________________________________________________________________________

 

Fecha de Publicación: 2012-03-16 09:47:51

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